Choza de Barranconero
La fotografía corresponde a una pared de la choza de Barranconero, en la que una golondrina ha encontrado el sitio para poner un nido. El simbolismo que nos trae la golondrina de un despertar, un renacer de la que fue la ermita de san Pelayo durante 700 años, y que precisamente en estas fechas hace 400 años, la ermita quedó derruida.
Esperamos que, como la golondrina, seamos capaces de ver las posibilidades de esta pared de Barranconero. Las piedras, muchas, siguen ahí desde hace 1.100 años, quizá las más antiguas de nuestro pueblo. En estos tiempos de tanto respeto con el medioambiente, en el que cualquier ribazo o arbusto es motivo de conservación y protección, desde las autoridades gubernamentales, con mucho más motivo estas piedras milenarias que nos hablan de san Pelayo, Blas Braca, Desojo y nuestra historia.
Poli Yániz Eguilaz